A la cárcel cuatro de los presuntos autores del atentado a la Escuela General Santander

La verificación del vehículo con el que se cometió el atentado y llamadas hechas por los presuntos autores, fueron evidencias clave para conocer su ubicación.

A la cárcel fueron enviados este lunes cuatro presuntos autores materiales del atentado a la Escuela de Cadetes General Santander, que costó la vida de 22 cadetes y dejó otros 89 heridos.

La imputación hecha por la Fiscalía se hizo contra una expareja de novios, quienes serían militantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Para el organismo, Andrés Felipe Oviedo Espinel, alias Jesús, y Angie Lorena Solano Cortés, jugaron un papel fundamental para realizar las labores de inteligencia y planificación del atentado a la escuela.

Según desmovilizados del ELN, alias Jesús visitaba los campamentos del grupo subversivo en Arauca y la frontera con Venezuela. La Policía Judicial también constató los ingresos que hizo al país vecino Solano Cortés, quien luego se desplazó a Brasil y Argentina para realizar algunos estudios.

Por otra parte, para la Fiscalía, el día del atentado Andrés Felipe Ovideo salió hacia Venezuela y estuvo más de dos meses escondido, para luego regresar al país.

Su misión en Bogotá habría sido la de coordinar el atentado y por eso, con la colaboración de tres personas más, logró cargar un campero con 50 kilos de explosivos.

Las autoridades revelaron que el ELN alquiló una bodega clandestina cerca a la escuela de Policía, donde funcionaba una empresa de lácteos y la venta de quesos traídos de Arauca.

El día del atentado, Ovideo Espinel en compañía de otro hombre se desplazaron desde Zipaquirá a la capital conduciendo dos motocicletas. Juntos escoltaron el vehículo y precisamente, en la bodega de lácteos, habrían cargado el campero con el explosivo camuflado en una caneca azul.

A pocos metros de llegar a la entrada de la escuela, supuestamente, le entregaron el vehículo al guerrillero, ‘Kiko Mocho’, para que ingresara, accionara la explosión con un control remoto, se inmolara y ocasionara el atentado.

Oviedo y su exnovia, una vez cometido el acto, se dirigieron en una motocicleta hacia la zona de la localidad de Kennedy y dejaron el vehículo en el parque los Urapanes.
Un taxista que los recogió en la zona los describió físicamente, lo cual fue fundamental para su reconocimiento e identidad y dar con su captura.

Además, un zapato que dejó la detenida cuando trataba de fugarse, fue evidencia para comprobar su presunta participación en los hechos.

La Fiscalía y la Policía Judicial realizaron este trabajo de seguimiento con más de 2.000 cámaras que grabaron la llegada de las motocicletas a Bogotá.

La verificación del campero que fue cargado en la bodega y las llamadas telefónicas hechas por celulares de los presuntos autores, fueron evidencias clave para conocer la ubicación de los terroristas a través de las celdas de enlace telefónico, que ubicaron a cada persona el día de los hechos y en los sitios en los que se escondieron, después de causar el atentado terrorista.

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