Encierro y miedo entre la población en el Catatumbo

La guerra entre Los Pelusos (reducto del Epl) y el Eln mantiene en zozobra a los habitantes.

Nosotros trabajamos a puerta cerrada, la población está asustada, el tráfico vehicular suspendido, el comercio no expone los productos y los papás no envían a sus hijos a las escuelas”.

Así, describió Ciro Oliveros Omeara Jácome, secretario de gobierno de Teorama, la situación que atraviesan los habitantes del Catatumbo, por cuenta de la disputa a sangre y fuego entre Los Pelusos y el Ejército de Liberación Nacional (Eln).

Más de una semana completan las confrontaciones entre los dos grupos con presencia en esta zona de la región, dominando a la comunidad con temor y zozobra. Además, de arrojar una cifra indeterminada de homicidios a lo largo y ancho de este territorio.

Los desplazamientos de los pobladores de las zonas rurales de Hacarí y San Calixto se han intensificado en los últimos días.

Según un informe de la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas en Colombia, al menos 1.350 campesinos se desplazaron buscando espacios humanitarios de protección. 

“En la vereda Mesitas (Hacarí) se concentran alrededor de 800 personas y en las veredas Villa Nueva y La Primavera (San Calixto) hay cerca de 550”, indicó el reciente informe de la ONU.

Entre tanto, Omeara Jácome, aseguró que los pobladores de San Pablo (Teorama), también buscan un refugio en las noches, para evitar quedar en medio del fuego cruzado.

Los panfletos

Además de diferentes panfletos conocidos por la población del Catatumbo, donde se evidencia la confrontación entre los dos bandos, pobladores de Teorama aseguran que miembros de Los Pelusos han pasado por las casas advirtiendo que pararán las actividades comerciales, educativas y de transporte en la zona, para obligar al pueblo a mediar para cesar el conflicto con el Eln.

En medio de la tensión por el paro de las labores cotidianas, soldados de la Fuerza de Tarea Vulcano arribaron al casco urbano de San Pablo, lo que generó un rechazo de la población civil.

Algunos líderes sociales pidieron que los uniformados abandonen el lugar para no exponer la comunidad en medio de las balas.

“Ponen en riesgo nuestras vidas, si no se van entonces nosotros estamos obligados a desocupar el pueblo”, explicó uno de los líderes.

Sin embargo, el Ejército aseguró que los militares permanecerán en el lugar, garantizando la seguridad de los habitantes de la zona.

El coronel George Quintero, comandante de la Policía de Norte de Santander, ofreció hasta $5 millones por la información que conlleve a la ubicación de los autores de esta violenta disputa.

 

fuente por el diario la opinion.

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