En Arauca el departamento y la capital, la presión y el control de la guerrilla son inocultables desde territorio de Venezuela.

“Óscar ‘Pipas’ me atendió de último y me quedé sin transporte. Éramos bastantes los que teníamos que cruzar a pagarles extorsiones a las Farc y el Eln en el lado venezolano, había filas. Un día de ‘recaudos’, la guerrilla no bajaba de los 1.000 millones de pesos. Yo cruzaba con más de 100 millones de pesos y veía personas con sobres y maletines más grandes que el mío.

La amanecida allá me costó un disgusto de mi mujer. Las idas a pagar vacuna siempre las cuadraba antes de salir a buscar el avión a Bogotá, o cuando llegaba a Arauca. Crucé aeropuertos varias veces con mi maleta de cabina llena de fajos. Una vez debí juntar dos cuotas. Viajé con un acompañante. Entre los dos llevábamos más de 140 millones.

Como en la noche siempre llamaba a mi mujer, esa vez que me dejaron amaneciendo pues estaba incomunicado. Cuando logré salir, ella me dijo: ‘¿estabas volado con alguna sinvergüenza? Decime la verdad’. Y yo: ‘es algo más serio, allá te cuento’…

En Arauca, el departamento y la capital, la presión y el control de la guerrilla son inocultables. Es otra república, otro universo: cada taxista paga 500 mil pesos de vacuna al año; los volqueteros, 1 millón, y cada camionero, 3 millones. Cuando los ganaderos van a vender sus reses pagan 10 mil pesos por cabeza.

Pero lo que más sorprende es ver cómo esa maquinaria extorsiva la coordina la guerrilla colombiana en territorio de Venezuela. Yo crucé a pagarles a Lenin, jefe del Eln, y a Pipas y El Llanero, de las Farc, unas siete veces desde puntos diferentes alrededor de Arauquita (ver en internet recibos de pago y foto mía esperando lancha minutos antes de cruzar a Venezuela).

La coordinación de la guerrilla con el gobierno de Maduro es evidente. Se cierra la frontera al tiempo que hay coyunturas estratégicas en Colombia. Por ejemplo, entre mayo y junio de 2016, cuando se dio el paro camionero en el país, las Farc repartieron un volantico de paro armado y, dicho por el mismo Pipas, aprovecharon para cruzar desde Venezuela más de 1.000 guerrilleros que concentraron luego en las Zonas Veredales.

El Eln, y las Farc en ese momento, se beneficiaban del cierre de frontera: la Guardia Nacional Bolivariana solo deja pasar el contrabando que es de la guerrilla o el que le paga impuestos a ella: ganado, combustible (gasolina y ACPM), maíz y arroz. Muchos abren rutas de contrabando, pero le tienen que pagar a esa gente. Presentarse. Cuando el negocio se atomiza y hay muchos revueltos, hablan con la Guardia y se cierra la frontera. Un día los oía decir: ‘nos están pasando maíz sin reportarlo. Va a tocar ir a darles candela’”.

 

 

 

Fuente  por elcolombiano.com

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