Mónica Lizeth Beltrán Rojas, de 13 años, había sido reportada como víctima de reclutamiento forzado en abril. Este lunes fue encontrada sin vida en zona rural de Tibú, Norte de Santander, en un hecho que preliminarmente estaría relacionado con la activación de un artefacto explosivo.
El hallazgo se produjo hacia las 9:00 de la mañana en la vereda Campo Seis, donde habitantes de la comunidad encontraron el cuerpo de la menor y dieron aviso a las autoridades. Posteriormente, fue trasladado hasta la Estación de Policía de Tibú para adelantar las diligencias correspondientes.
Según el reporte preliminar conocido, Mónica Lizeth presentaba lesiones en diferentes partes del cuerpo, aparentemente ocasionadas por la activación de un artefacto explosivo.
Había sido sacada de su casa
La muerte de la menor ocurre meses después de que su familia denunciara su presunto reclutamiento.
En abril de 2026, Mónica Lizeth fue reportada como víctima de reclutamiento forzado. Dos meses después, sus familiares hicieron público un llamado para exigir su regreso a casa.
De acuerdo con el relato entregado por la familia y difundido entonces por medios nacionales, hombres armados habrían llegado hasta su vivienda, ubicada en zona rural de Tibú, y se la habrían llevado. Posteriormente, sus familiares recibieron información según la cual la menor habría quedado en poder de integrantes que presuntamente pertenecerían al Frente 33 de las FARC.
Ahora, las autoridades investigan cómo terminó la menor en el lugar donde fue encontrada y qué ocurrió antes de su muerte.
Confrontación entre grupos armados
El reporte policial preliminar ubica el hecho en medio de la confrontación armada que mantienen el ELN y el Frente 33 en esta zona del Catatumbo.
Sin embargo, las autoridades aún no han establecido quién activó el artefacto explosivo ni quién sería responsable de la muerte de la menor.
La investigación busca establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que ocurrió el hecho, así como determinar las responsabilidades correspondientes.
El caso vuelve a poner en el centro de la discusión la situación de niños, niñas y adolescentes atrapados en medio de la confrontación de grupos armados en el Catatumbo, particularmente frente al riesgo de reclutamiento y utilización por parte de estructuras ilegales.

