Profundo dolor y consternación se vive en toda la comunidad araucana y en especial en la familia Galán Botia, tras la confirmación de la muerte de Luis Eduardo Galán Botia, el hombre que permanecía desaparecido y secuestrado desde el pasado 9 de mayo, y cuyo cuerpo sin vida fue hallado la noche de este jueves 4 de junio en la vereda Puerto Matus, jurisdicción del municipio de Arauquita.
La noticia fue confirmada por sus propios familiares, quienes durante casi un mes mantuvieron la esperanza de su regreso, difundieron su búsqueda por todos los medios y expresaron su fe en volverlo a abrazar. “Somos una familia araucana, creemos en este territorio de paz desde hace más de 40 años”, decía el comunicado que habían compartido hace pocos días, donde pedían ayuda para encontrarlo y aseguraban: “No descansaremos hasta tenerlo en casa”.
Luis Eduardo, de profesión agricultor y trabajador incansable de esta tierra, era hijo, hermano, esposo, padre y amigo, un hombre muy querido que dedicó su vida a construir hogar, trabajar la tierra y soñar con el progreso de su región.
Su desaparición el 9 de mayo en la ciudad de Arauca generó una inmensa solidaridad, y desde entonces se activaron búsquedas comunitarias y llamados a las autoridades para dar con su paradero.
Su cuerpo fue encontrado precisamente en la misma zona donde este jueves se registraron otros hechos violentos que enlutan al departamento: la vereda Puerto Matus, un sector de zona rural fronteriza donde operan grupos armados ilegales y donde, según versiones de la comunidad, se mantienen bajo secuestro y control a varias personas de la región.
Su hallazgo se suma a la jornada trágica de este jueves, en la que se registraron tres muertes violentas en menos de cuatro horas entre Tame y Arauquita.
En mensajes cargados de sentimiento y tristeza, sus seres queridos comenzaron a despedirlo: “Mi hermano, que mi Dios te tenga en su santa gloria. No sabes la falta que me vas a hacer. Todo no será igual sin ti, siempre te llevaré en mi mente y mi corazón”, escribió uno de sus familiares en redes sociales, acompañando una imagen en su memoria con la frase “Su amor será eterno”.
Hasta el momento, las autoridades no han entregado un informe oficial sobre las causas de su muerte, ni han confirmado la autoría del hecho, que se suma a la larga lista de víctimas de la violencia que golpea al Piedemonte Llanero.
La familia, que había pedido ayuda, difundido números de contacto y mantenido la esperanza hasta el último momento, ahora enfrenta el dolor irreparable de su partida, mientras la región reclama seguridad y el cese de acciones que quitan la vida y la tranquilidad de los araucanos.
Luis Eduardo Galán Botia, un hombre que construyó su vida en este territorio y soñaba con paz, se convierte hoy en un nombre más en la memoria de lo que la violencia le ha arrebatado a Arauca.
Su familia, que dijo “una familia que ama, no se cansa de esperar”, ahora despide a quien siempre llevarán en el corazón.

