Lo que el país presencia desde el pasado viernes 24 de abril no es solo una ofensiva guerrillera más; es, según los organismos de inteligencia, una venganza a sangre fría. La escalada terrorista que hoy mantiene bajo fuego a los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño tiene un nombre detrás: Néstor Gregorio Vera Fernández, alias “Iván Mordisco”, jefe máximo de las disidencias de las Farc conocidas como Estado Mayor Central -EMC-.
El motivo principal sería el golpe al corazón de «Mordisco». Las autoridades barajan la hipótesis de que esta ola de violencia es una respuesta directa a las pérdidas personales del cabecilla, entre ellas, la muerte de su pareja.
El pasado 26 de marzo, la Fuerza Aeroespacial bombardeó un campamento en Pacoa (Vaupés).
Allí murió alias “Lorena”, quien era la compañera sentimental de «Mordisco» desde 2021 y madre de su hijo de apenas un año.
Tras el bombardeo en Vaupés, se cree que «Iván Mordisco » resultó herido y tuvo que ocultarse. Su reaparición en el mando parece ser este anuncio sangriento: Una represalia personal contra el Estado que ha golpeado su círculo más íntimo.
La caída de su familia entre agosto de 2025 y marzo de 2026, sería otra razón. En ese entonces la Fuerza Pública capturó a cuatro hermanos del líder guerrillero, señalado de ser los cerebros logísticos de su organización.

