¿Qué tiene que ver el hongo negro con la COVID-19?

El hongo negro, o mucormicosis, preocupa aún más al mundo tras detectarse en pacientes enfermos y recuperados de la COVID-19.

Aunque recientemente esta infección ocupa la atención de todos en el mundo, no es nueva, inclusive en el país. Así lo ratificó la vicepresidente de la Sociedad Venezolana de Infectología (SVI), Patricia Valenzuela.

«Es un hongo filamentoso que forma parte de los mohos que entran en el ambiente en los suelos. Siempre han estado en territorio nacional y fuera del país«, aseguró.

Valenzuela mencionó que desde antes de la pandemia se han atendido a personas con esta afección «hemos tenido a pacientes con esa enfermedad infecciosa producida por hongos»
Pero ahora esta patología se agrega como una posible consecuencia por contraer la COVID-19, aumentando el riesgo de letalidad en los pacientes si llegan a contraerla y no se detecta a tiempo.

La mucormicosis tiene una tasa de letalidad alta, por encima del 50%, indicó Valenzuela. Además, se aloja de distintas formas en el cuerpo humano: lesiones en la nariz, órbita de los ojos y hasta el cerebro. Además, en casos extremos, implica la pérdida de la mandíbula y de los ojos.

Los daños graves se pueden evitar con un lavado de manos frecuente. Incluso, si ya hay síntomas la ventaja de detectarlo a tiempo es que se evita que invada los órganos vitales, como el cerebro.

¿Cómo se detecta el hongo negro?
Lo característico es una mancha negra que puede aparecer en el rostro, nariz y en ocasiones en el paladar o en la mucosa de la boca.

“Esa mancha negra, así sea pequeña, uno la identifica en el examen físico”, señaló la infectologa.

Explicó que esto se origina por hongos que se transmiten por inhalación de sus esporas, por ingesta o inoculación directa. El contagio no se produce de persona a persona.

En la mayoría de los casos la mucormicosis afecta a personas que tienen afecciones crónicas, porque disminuye su sistema inmunológico, científicamente llamado inmunocomprometidas o inmunosuprimidas.

“Las enfermedades que pueden tener esta particularidad es la diabetes mellitus. Las personas que toman esteroides por diferentes patologías autoinmunes de manera crónica, las personas que han recibido un trasplante de órgano sólido o hemato oncológicos porque además reciben medicamentos.

También lo podemos ver en personas que están recibiendo quimioterapia, porque ésta disminuye la defensa de las personas”, explicó.

La vicepresidenta de la SVI enfatizó que por más que sea «una enfermedad severa, no se transmite de persona a persona, ni todas las personas con COVID-19 pueden tener la infección». Sin embargo, recordó lo importante que es seguir cumpliendo las medidas de bioseguridad para prevenir cualquier complicación.

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