Alguien está mintiendo: Habitantes de El Tarra sobre masacre

Los pistoleros que acribillaron a nueve personas y dejaron dos más heridas en un billar del municipio de El Tarra, no actuaron al azar. Todo lo tenían calculado.

Hasta la ruta por donde debían huir después del mortífero ataque dirigido contra tres disidentes de las Farc, un líder comunal y obreros del pueblo que se encontraban departiendo en el citado negocio que funciona en el barrio Villa Esperanza.

El ataque fue demoledor. Llegaron vestidos de civil a bordo de motocicletas, con pasamontañas en sus rostros y armados de pistolas nueve milímetro y fusiles.

(El billar donde ocurrió la masacre en el barrio Villa Esperanza.)

Coincidencias o no, también causó sorpresa que el golpe lo hayan dado justo el mismo día en que se instaló un Consejo de Paz con todos líderes comunales del Catatumbo, convocado por el Ministerio del Interior, a fin de conocer sobre su seguridad y las garantías para sus vidas.

Por eso, este martes, en El Tarra, la incertidumbre se acentuó en los rostros de los líderes catatumberos al conocer que la masacre había cobrado la vida de uno de ellos, Frederman Quintero Martínez, 32 años, presidente de la vereda el 84, padre de dos hijos.

Otro hermano de Quintero que resultó herido (Bladimir, disidente de las Farc) se salvó de milagro porque se hizo el muerto.

Nos dijo que instantes antes de que irrumpieran en el billar los pistoleros se había parado para el baño. Al salir, vio a los encapuchados y agarró a Frederman que ya agonizaba y se tiró al suelo con él. Uno de los pistoleros se le acercó y lo tocó con el fusil y le dijo “ya está muerto”, y de inmediato le hizo otro disparo a la altura de la pierna, pero él siguió haciéndose el muerto”, relató el hermano menor de los Quintero.

Los otros muertos corresponden a Carlos Alirio Torres, 48 años, Asdrúbal Durán, ex guerrillero de las Farc, Jhon Jaime Sanabria,  24 años, exguerrillero de las Farc, Ramón Ramírez, exguerrillero de las Farc, Wilmer Ramírez, 30 años, Alexander Campo, 39 años y Argelino Ortega, 35 años.

Según vecinos del billar donde sucedieron los hechos, los pistoleros dispararon en repetidas ocasiones hacia el interior del negocio. Dos de las víctimas intentaron huir, pero fueron perseguidas y acribilladas en la calle, a la vista de todos los que pasaban por el lugar.

(Autoridades civiles y militares inspeccionaron el lugar y realizaron un consejo de paz.)

Esto llamó la atención de los habitantes de El Tarra, que se preguntaron por las tarde reacción de la policía.

Sobre los autores de la masacre, todo es un misterio, dijo el alcalde del municipio, José de Dios Toro. “Tanto el Epl como los del Eln desmintieron ser los responsables, lo que ahonda aún más la incertidumbre, porque son ellos los que hacen presencia en la zona”, dijo el mandatario.

Al ser indagado sobre el hecho, el comandante de la región de policías No.  5, brigadier general Juan Alberto Libreros Morales, afirmó que la reacción se produjo tan pronto se conoció del hecho. “Es apresurado decir quiénes fueron los autores de la masacre, Estamos investigando y para ello está en El Tarra un grupo Élite de investigación comandando por la fiscal del Posconflicto. El oficial dijo que se ofrece 100 millones de recompensa para quienes ofrezcan información que conlleve a la captura de los responsables.

El secretario de Víctimas del departamento, Luis Fernando Niño, quien se encuentra desde el mismo día de la masacre en El Tarra, manifestó que  este episodio preocupa mucho, dado que reafirma que en el Catatumbo está pasando algo, y bien grave.

“Ni en los peores momentos, cuando la cruel guerra de las autodefensas y las guerrillas, nos había ocurrido algo como esto, dijeron líderes reunidos en el taller de paz que se sesiona en El Tarra.

(Frederman Quintero Martínez, 32 años, presidente de la vereda el 84.)

Aunque en un comunicado el Epl negó que fueran los autores, ayer, algunos familiares de las víctimas fatales se atrevieron a señalar a este grupo guerrillero como los responsables de la masacre.

“El hecho de emplear armas largas e ir con pasamontañas desvirtúa esa negación que hacen”, dijeron familiares de las víctimas que pidieron mantener su identidad en el anonimato.

Para el alcalde de El Tarra lo que pueda ocurrir de aquí en adelanta es incierto. “Tenemos una situación bien compleja porque pueden haber retaliaciones”, dijo Toro.

El mandatario decretó ayer tres días de duelo y ley seca por los hechos de sangre que sacudieron al pueblo.

Dijo que se prepara un funeral  colectivo en horas de la tarde de hoy.

La coca, el principal problema

El alcalde Jose de Dios Toro reconoció ayer que el problema grave del Catatumbo son los cultivos ilícitos. No hay que tapar el sol con las manos, con esto se financia cualquier tipo de organización criminal.

Dijo que hoy lo que se está disputando no son ideologías políticas, sino el producido de la industria del narcotráfico y el contrabando. Por esto estamos invitando al Gobierno nacional a que llegue al territorio y se siente con nosotros a trazar una política social.

nueve líderes amenazados

Al menos nueve presidentes de junta de acción comunal del Catatumbo afirmaron ayer en el consejo de paz que se lleva a cabo en El Tarra tener amenazas de muerte contra sus vidas.

 Ellos dijeron que se necesitan más oportunidades, más inversión social, para poder quitar la coca por sustitución de cultivos y no por erradicación forzada.

“Se puede militarizar todo el Catatumbo, pero mientras persista la ilegalidad, las economías criminales, las muertes van a seguir ocurriendo”, dijeron líderes del Catatumbo.

Le dispararon a la humanidad de El Tarra: monseñor Sánchez

El obispo católico de Tibú, Omar Alberto Sánchez Cubillos, condenó anoche la masacre en la que pistoleros desconocidos asesinaron en un billar de El Tarra a  nueve personas y dejaron heridas a otras dos.

En la homilía que presidió en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, el religioso instó a los feligreses a orar por los asesinos, porque con caparazón de seres humanos son capaces de cosas inhumanas, al tiempo que exclamó que El Tarra no puede caer en los códigos del miedo y la muerte.

Sánchez dijo que esta tragedia ha afectado a todos por igual. “Esto que pasa tiene que ver con todos, no con nueve familias que hoy están de luto”.

Llamó a la reflexión para que lo que afecta hoy a ese municipio del Catatumbo no prenda la llama del odio y la venganza. “Ese no es el camino y tal vez no sea el momento para ello”.

Dijo que hoy estamos impactados porque fueron en serie, “pero cuántos no hemos ido sepultando días, meses y años atrás”.

Monseñor Sánchez hizo un llamado a los actores armados para que en medio de las diferencias ideológicas logren encontrar un espacio abierto al diálogo, para que demuestren su capacidad y su fortaleza a través  de acuerdos que cesen definitivamente la violencia

Es inaceptable, dijo el obispo de la diócesis de Tibú, la pérdida de vida entre una misma gente de un mismo pueblo.

Al hacer un llamado a defender y a proteger la vida, dijo que para ello se necesita de un compromiso de todos, para que de esta manera el cerco de los violentos y de la ilegalidad en la que muchos persisten caminar, cese.

Exhortó a los alzados en armas a que la guerra debe tener un límite  y ello implica no perder la capacidad de entender el valor de la vida. No perder el uso de la razón.

El obispo Sánchez encabezó una marcha en silencio con velas encendidas hasta el billar donde fueron asesinadas las nueves personas.

fuente por laopinion.com.co

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