Lo que antes podía tomar hasta tres días de recorrido hacia Tame, hoy se hace en poco más de 40 minutos. La pavimentación de la vía Tame–Puerto Rondón representa un cambio en la movilidad, la economía y la calidad de vida de las comunidades rurales que durante décadas esperaron mejores condiciones de acceso.
“Es un sueño hecho realidad. Llevamos 50 años esperando una vía como la que tenemos ahora”, expresó con emoción Duván Ramírez, presidente de la vereda Morichal, en el municipio de Tame.
Junto a su esposa, Luz Marina Valcárcel, recordó las dificultades que enfrentaban hace varias décadas para llegar hasta el casco urbano de Tame. En aquella época, el recorrido podía tardar hasta tres días. Hoy, gracias al mejoramiento de la carretera, ese mismo trayecto se realiza en poco más de 40 minutos.
Su testimonio refleja la transformación que comienza a experimentar esta zona rural del departamento de Arauca, donde una obra de infraestructura representa mucho más que kilómetros de pavimento: significa mejores oportunidades para las familias campesinas y para quienes dependen de la actividad ganadera y agrícola.
Un recorrido por las obras que transforman a Arauca
La alianza de medios de comunicación integrada por Raquel Ojeda Noticias, RH Digital, New Radio Arauca, Jet Set Criollo y La Voz del Cinaruco continúa recorriendo diferentes municipios y veredas del departamento, llegando hasta comunidades apartadas para conocer de primera mano las obras que se ejecutan en sus territorios, destacar su impacto y hacer seguimiento a su avance.
Esta vez, el recorrido llegó hasta los límites entre Tame y Puerto Rondón, una zona que ha sido escenario de fuertes enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc. Precisamente en este corredor, hace algunas semanas, fue quemada maquinaria del contratista encargado de la obra, un hecho que evidencia las difíciles condiciones de seguridad en las que se desarrollan estos trabajos.
Una vía para la paz y el desarrollo
El proyecto de mejoramiento y pavimentación de la vía Tame–Puerto Rondón contempla una inversión de 22.000 millones de pesos, aprobada a través del OCAD Paz, para intervenir 5,4 kilómetros de carretera, incluidos los recursos de interventoría y supervisión.
La iniciativa fue presentada por el alcalde de Tame, Miguel Ángel Bastos. A estos recursos se suman otros aprobados y contratados por la Gobernación de Arauca, con los que se proyecta completar 15 kilómetros adicionales de vía pavimentada, con un ancho de 7,30 metros.
De acuerdo con Jorge Mario Zamora, ingeniero responsable de la operación del proyecto, la obra registra un avance del 92 %, aunque el plazo previsto para su terminación se extiende hasta marzo de 2027.
Menos tiempo de viaje y nuevas oportunidades para el campo
Desde el sector conocido como Marrano Frito hasta Puerto Rondón hay aproximadamente 47 kilómetros. La pavimentación de este corredor está cambiando las condiciones de movilidad de las comunidades rurales y facilitando el transporte de productos agrícolas y ganado.
El tránsito de camiones ganaderos es constante. Incluso, según la información conocida durante el recorrido, productores de la parte baja de Hato Corozal, Casanare, estarían utilizando esta vía para sacar sus animales y productos agrícolas hacia el centro del país.
La ejecución del proyecto también genera más de 70 empleos directos e indirectos, dinamizando la economía local y ofreciendo oportunidades laborales a habitantes de la región.
Se trata de una inversión que evidencia la importancia de orientar los recursos destinados a los municipios PDET y del OCAD Paz hacia proyectos de alto impacto, capaces de mejorar la conectividad, fortalecer la economía campesina y beneficiar a comunidades históricamente afectadas por la violencia.
Cincuenta años de espera que comienzan a quedar atrás
Quizás el resultado más significativo de esta obra se encuentra en las historias de quienes han vivido durante décadas las dificultades de transitar por esta carretera.
Duván Ramírez y su esposa, Luz Marina Valcárcel, han permanecido toda su vida en la vereda Morichal. Durante 50 años mantuvieron la esperanza de contar con una vía pavimentada que les permitiera movilizarse en mejores condiciones y mejorar su calidad de vida.
Hoy, ese sueño comienza a hacerse realidad.
Para ellos y para cientos de familias campesinas, la carretera significa dejar atrás recorridos que podían tomar días, reducir los tiempos de desplazamiento y acercar sus comunidades a nuevas oportunidades de desarrollo.
En una región golpeada por la violencia, esta obra representa también una apuesta por la integración territorial, la productividad y la construcción de condiciones de vida dignas para sus habitantes.

