domingo, agosto 16, 2026
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Murió en Arauca un ingeniero de minas que regresaba a Riohacha tras cumplir su turno laboral

Álvaro Pulido Fajardo, de 44 años, falleció de manera repentina en Arauca, donde se encontraba trabajando.

El profesional tenía previsto regresar a Riohacha, pero una emergencia cardíaca habría acabado con su vida.

Lo que debía ser un viaje de regreso a casa terminó en tragedia. Álvaro Pulido Fajardo, ingeniero de minas de 44 años, murió de manera repentina en el municipio de Arauca, cuando se disponía a regresar a Riohacha, La Guajira, luego de cumplir con su turno laboral.

Según las primeras informaciones conocidas, el profesional habría sufrido una afectación cardíaca, posiblemente un infarto, mientras se encontraba en el centro de Arauca, en inmediaciones de un establecimiento de salud ubicado sobre la carrera 20.

Aunque se adelantaron las acciones correspondientes, finalmente se confirmó su fallecimiento. Las autoridades realizaron las diligencias de rigor para establecer las circunstancias de la muerte y cumplir con los procedimientos previos al traslado del cuerpo hacia La Guajira.

La noticia causó profunda conmoción en Riohacha, especialmente entre familiares, amigos y antiguos compañeros de estudio de Pulido Fajardo, quienes lo recordaron como un hombre alegre, noble y cercano, con una especial facilidad para conservar amistades durante los años.

Uno de los grupos más afectados por su partida fue la promoción 1998 de la Institución Educativa Divina Pastora, cuyos integrantes comenzaron a compartir recuerdos y anécdotas de la época escolar.

Álvaro también era reconocido entre sus allegados por su pasión por el deporte. El baloncesto y el Junior de Barranquilla estaban entre sus grandes aficiones. Su amor por el equipo rojiblanco lo llevaba incluso a viajar a Barranquilla para asistir a sus partidos cuando tenía la oportunidad.

El profesional tenía previsto regresar a Riohacha después de finalizar su jornada laboral en Arauca. Sin embargo, ese regreso terminó convertido en una despedida inesperada.

Familiares y amigos permanecen a la espera del traslado de sus restos a La Guajira para acompañar las exequias y darle el último adiós.

La muerte de Álvaro Pulido deja consternación entre quienes compartieron con él desde sus años de colegio hasta su vida profesional. A sus 44 años, su partida repentina enluta a una familia y a una amplia red de amigos que hoy recuerdan su alegría, su solidaridad y su pasión por el deporte.

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