Alias Mono Tula y Chifles habrían sido retenidos y atados en el sector de El Botalón antes de morir. Las hipótesis preliminares apuntan a supuestas acusaciones de colaboración con la Fuerza Pública y posibles disputas por el control de la estructura José David Suárez.
Una posible purga interna dentro de la estructura José David Suárez del Ejército de Liberación Nacional (ELN) es una de las hipótesis que rodean la muerte violenta de dos hombres conocidos con los alias de Mono Tula y Chifles, en el departamento de Arauca.
De acuerdo con versiones preliminares, ambos habrían sido citados al sector de El Botalón, donde presuntamente permanecieron amarrados durante ocho días. Posteriormente, habrían sido asesinados por integrantes de la misma organización armada ilegal.
Uno de los fallecidos sería Albeiro, conocido como alias Mono Tula, señalado de desempeñarse como cabecilla de comisión. Según la información conocida, los dos hombres habrían tenido presencia en el sector de Plan Brisas.
Una de las hipótesis conocidas señala que las víctimas habrían sido acusadas de entregar información o colaborar con la Fuerza Pública. Esta presunta señalización habría antecedido los homicidios, aunque hasta el momento no se conocen elementos públicos que permitan confirmar esa versión.
Otra línea de información apunta a posibles conflictos entre integrantes de la estructura por el ejercicio de la autoridad y la toma de decisiones dentro de la organización.
En particular, versiones preliminares relacionan a alias Profe con presuntas órdenes de homicidio que se habrían impartido sin autorización de alias Raúl o Nacho. La veracidad de estos señalamientos y el eventual papel de cada uno de los mencionados deberán ser establecidos por las autoridades competentes.
Las circunstancias que rodearon las muertes, el tiempo que las víctimas habrían permanecido retenidas y los motivos de los homicidios requieren verificación oficial. Por ahora, la información disponible no permite establecer responsabilidades individuales ni confirmar que los hechos correspondan a una purga interna.
El caso se conoce en medio de las complejas dinámicas de violencia que afectan a Arauca, donde la presencia de grupos armados ilegales y las disputas por el control territorial representan un desafío para la seguridad.
La principal incógnita es si los asesinatos obedecieron a represalias por las presuntas acusaciones de colaboración con las autoridades o a una confrontación por el mando dentro de la estructura José David Suárez.

