De acuerdo con la información conocida, el hombre se encontraba acompañado de su hijo inspeccionando la cerca del ganado cuando, de manera accidental, pisó el artefacto explosivo. El menor, quien caminaba a una distancia considerable, salió ileso del hecho, mientras que el padre recibió el impacto directo de la explosión.
La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital San Vicente de Arauca, donde el personal médico debió amputarle uno de sus pies como medida para salvarle la vida. Su estado de salud permanece bajo observación.
El caso vuelve a encender las alertas sobre el riesgo que representan las minas antipersonal y otros artefactos explosivos improvisados en distintas zonas rurales del departamento de Arauca.
Habitantes de la región advierten que, tras las fuertes inundaciones registradas durante las últimas semanas, estos explosivos podrían haberse desplazado de su ubicación original, aumentando el peligro para campesinos, ganaderos y demás pobladores.
En municipios como Arauquita, Tame y Puerto Rondón también se ha alertado sobre la presencia de municiones sin explotar y trampas explosivas abandonadas, las cuales pueden permanecer activas y detonar al mínimo contacto, representando una grave amenaza para la población civil.
Organizaciones humanitarias y líderes comunitarios han insistido en la necesidad de fortalecer las labores de educación sobre el riesgo de minas y avanzar en procesos de desminado humanitario en las zonas más afectadas por el conflicto armado, especialmente en sectores cercanos a viviendas, escuelas, caseríos, caminos y senderos de uso frecuente.
El empleo de minas antipersonal y otros artefactos explosivos de efecto indiscriminado constituye una grave afectación al Derecho Internacional Humanitario y pone en riesgo la vida e integridad de la población civil.
Un campesino de 44 años perdió uno de sus pies tras activar accidentalmente una mina antipersonal mientras realizaba labores en su finca, ubicada entre las veredas El Progreso y Lejanías, en zona rural del municipio de Arauquita, departamento de Arauca.
Según la información conocida, el hombre recorría el predio junto a su hijo para inspeccionar la cerca del ganado cuando pisó el artefacto explosivo. El menor, que caminaba a varios metros de distancia, no resultó herido, mientras que el campesino sufrió graves lesiones por la detonación.
La víctima fue auxiliada por habitantes del sector y trasladada de urgencia al Hospital San Vicente de Arauca.
Debido a la gravedad de las heridas, el personal médico debió amputarle uno de sus pies para preservar su vida. Su estado de salud permanece bajo observación.
El caso reaviva la preocupación por la persistencia de minas antipersonal y otros artefactos explosivos improvisados en zonas rurales de Arauca, un departamento que durante décadas ha sufrido las consecuencias del conflicto armado interno.
Comunidades campesinas han advertido que las fuertes inundaciones registradas en las últimas semanas podrían haber desplazado estos explosivos de los lugares donde originalmente fueron instalados, aumentando el riesgo para quienes desarrollan actividades agrícolas y ganaderas o transitan por caminos rurales.
Las alertas también se mantienen en municipios como Tame y Puerto Rondón, donde pobladores han reportado la posible presencia de municiones sin explotar y trampas explosivas abandonadas, capaces de detonar al menor contacto y representar una amenaza permanente para la población civil.
Organizaciones humanitarias y líderes comunitarios han insistido en la necesidad de fortalecer la educación sobre el riesgo de minas y acelerar las operaciones de desminado humanitario en las zonas más afectadas, especialmente en áreas cercanas a viviendas, escuelas, caseríos y corredores de uso cotidiano.
El empleo de minas antipersonal y otros artefactos explosivos de efecto indiscriminado está prohibido por el Derecho Internacional Humanitario y continúa dejando víctimas entre la población civil, particularmente en regiones donde persiste la presencia de actores armados ilegales.

