El casco blindado evitó que me alejara para siempre de mi pequeño hijo y de mi familia

El pasado jueves 14 de enero del presente año en horas de la tarde, un miembro del Ejército Nacional se salvó de morir mientras realizaba la seguridad en el Hospital conocido como Sarare ubicado en el Casco Urbano Municipio de Saravena, Arauca, donde estaban atendiendo a uno de sus compañeros herido en horas de la mañana en una acción terrorista mientras desactivaba un artefacto explosivo.

Ese desafortunado hecho obligó a que la unidad motorizada del Grupo de Caballería Mecanizado N.°18 General Revéiz Pizarro de la Octava División del Ejército Nacional, prestará seguridad en el hospital local.

La suerte del soldado profesional Guapacho Martínez Yilmar Alexis cambió bruscamente en horas de la tarde mientras prestaba seguridad en el hospital, cuando desafortunadamente recibió un disparo que fue realizado desde una de las viviendas del sector conocido como la Invasión de ese municipio; por el momento y sin identificar si fue el mismo delincuente u otro, este disparó sin mediar palabra impactando el casco blindando del soldado, violando todos los protocolos de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario, utilizando viviendas de la población civil para cometer sus fechorías y peor aún, poniendo en riesgo las personas que se encontraban en el hospital.

Seguidamente y tan pronto recibió el disparo, el soldado tomó posición defensiva para reaccionar junto con sus compañeros por si el combate iniciaba, pero la cobarde acción de la guerrilla del Eln es salir corriendo vestidos de civil.

Afortunadamente, el soldado profesional Guapacho Martínez, portaba adecuadamente su uniforme con todo el equipo de protección que le ofrece la institución para prestar los servicios en una zona de orden público.

El soldado manifestó: “Fue tan duro el golpe que me dejó arrodillado y no sé por qué, salía humo de mi casco; en ese momento solo pensé en mi hijo de 4 años, mi esposa y en mis padres”.

A pesar de la incomodidad que genera usar todo el equipo de protección y de la alta temperatura que se registraba esa tarde en el municipio, 34 grados aproximadamentea la sombra, el soldado Guapacho siguió al pie de la letra los protocolos de la doctrina militar y evitó así ser una víctima más que deja el conflicto que vive el país.

El ahora entiende la preocupación que maneja el alto mando militar para lograr que los soldados del Ejército cumplan con sus medidas de protección y así puedan ofrecer la seguridad que el país necesita, sin poner en riesgo sus vidas.

El Ejército Nacional agradece a Dios por la vida de su soldado y fortalecerá las medidas de protección de sus hombres en esta parte del país, invirtiendo no solo en la protección personal de sus hombres, sino en vehículos blindados, como el nuevo Titan Acorazado que entró en funcionamiento en esta parte del país.

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