La Alcaldía de Fortul, en el departamento de Arauca, rechazó de manera enfática los hechos de alteración del orden público registrados la tarde del día anterior, luego de que presuntos integrantes del ELN hostigaran instalaciones militares en el casco urbano del municipio.
El alcalde encargado, Ever Hernán Arias Arias, condenó lo ocurrido y llamó la atención sobre un aspecto recurrente y alarmante en esta región del país: la exposición directa de la población civil a acciones armadas.
El pronunciamiento no hace referencia a combates, sino a las consecuencias que dejó el ataque en zonas residenciales. Varias viviendas resultaron afectadas por impactos de bala, con ventanas rotas, paredes perforadas y puertas alcanzadas por los disparos, generando pánico entre los habitantes.
Según el reporte de la administración municipal, no se registraron personas heridas ni fallecidas.
Sin embargo, un hecho puntual resume la crudeza del episodio: un caballito fue impactado por los disparos, siendo el único ser vivo afectado directamente.
Una escena que, aunque pueda parecer menor, refleja cómo la violencia armada irrumpe en la cotidianidad de hogares, corrales y patios, sin distinguir entre objetivos militares y civiles.
El hostigamiento estaría relacionado con una operación adelantada días atrás en zona rural del municipio de Tame, donde tropas del Ejército dieron de baja a un guerrillero del ELN e incautaron material de guerra y de intendencia.
La Alcaldía reiteró su llamado al respeto por la vida y la integridad de la población civil, al tiempo que solicitó mayores garantías de seguridad para evitar que estos hechos se repitan y sigan afectando a comunidades que, una vez más, quedan atrapadas en medio del conflicto armado.

