La impotencia y el dolor se reflejan en la voz de una mujer que presenció los últimos momentos del soldado profesional Arnobis Rodríguez Prada, quien fue trasladado de urgencia al hospital local de Saravena, Arauca, tras ser atacado por la guerrilla del ELN.
Lo que más la impactó no fue solo la gravedad de la situación, sino la falta de respuesta del personal médico ante la emergencia.
“Yo estaba en el hospital esperando que me atendieran porque tenía un fuerte espasmo en la espalda. Fue entonces cuando vi llegar un carro tanque, y de él bajaron a un soldado inconsciente. Sus compañeros gritaban pidiendo ayuda, pero nadie se movió. Ni los enfermeros, ni los doctores, ni siquiera el celador”, relató la testigo.
La escena, según cuenta, fue desesperante. Los soldados, angustiados, trataron de hacer lo imposible para salvar a su compañero, mientras el personal médico permanecía inmóvil. “Ellos fueron los que hicieron todo: tomaron una camilla, lo cargaron, intentaron auxiliarlo, pero el hospital, que se supone está para atender a quienes lo necesitan, simplemente no reaccionó”, añadió.
El soldado Rodríguez Prada no logró sobrevivir, y la testigo no oculta su frustración y tristeza al recordar lo ocurrido.
“Un médico estudia para salvar vidas, pero aquí nadie hizo nada.
Hoy hay una familia destrozada, llorando la muerte de un ser querido, y lo peor es pensar que quizás su vida se pudo haber salvado si hubieran actuado quienes debían hacerlo”.
El caso genera indignación y cuestionamientos sobre el compromiso de los centros de salud en zonas de conflicto, donde los soldados no solo enfrentan el peligro del combate, sino también el abandono cuando más necesitan ayuda.