sábado, febrero 7, 2026
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Un patrullero de Manizales enfrenta una dura realidad tras un ataque en Fortul (Arauca): el mensaje de su hija

«Papi, papi, sálgase de la Policía», es el clamor que en medio del llanto le hace a diario una niña de Manizales a su padre, el patrullero Néstor Soler Soler, hoy en Fortul (Arauca).

Él le explicó que no puede dejar tirados 22 años de carrera, que necesitan tener con qué mercar y comer. «Yo aguanto hambre, pero quiero a mi papá a mi lado», le replicó la menor.

Este pedido aumentó en las recientes 24 horas, luego de que Soler Soler sobrevivió milagrosamente a un ataque de francotiradores en Fortul. Al caldense, natural del barrio Solferino de Manizales, lo salvó el chaleco.

En ese ataque dos compañeros resultaron afectados y permanecen en UCI: Delmiro Yulián Badillo, a quien la bala le ingresó por la pretina; y Eider Rodríguez Rentería.

El atentado, atribuido a la comisión Omaira Montoya Henao del Eln, produjo este jueves (5 de febrero) en la carrera 7, entre calles 19 y 21, cuando adelantaban plan antecedentes a vehículos y personas. Allí hirieron a Delmiro.

Luego mientras prestaban seguridad en el centro asistencial se presentó la lesión de Eider y el manizaleño.

En medio de su dificultad para respirar, pues se le inflamaron los pulmones, Soler Soler habló. sobre esta triste realidad que no solo lo afecta a él, sino a su familia. Eso sí, da gracias a Dios por no estar en UCI como sus compañeros.

«Llevo 22 años y medio en la Policía, hasta hace seis meses laboré en la Sijín de Manizales. Por cosas del destino me mandaron para Arauca. La pensé para venirme, por lo lejos, porque a mi mamá la operaron hace año y medio de corazón abierto, mi hermano tiene cáncer de piel, estuvo crítico en diciembre.

Me pedían que no me viniera, pero me faltan dos años y medio para pensionarme. No puedo tirar todo. Me sorprendió el trasladado porque nunca he sido sancionado, mi hoja de vida es intachable. Quiero que mi general William Rincón me ayude, sé que es una gran persona».

Cumplió el traslado, lo mandaron para Puerto Rondón y en relevo lo enviaron para Fortul. Ahí ocurrió el ataque de este jueves, empezó a las 8:30 de la mañana, cuando pedían antecedentes.

Relato

«Salimos a pocas cuadras de la estación. Íbamos a entrar, porque allá no se puede estar mucho por fuera, por los francotiradores. Diario rezo porque tengo 4 hijas, 3 en España, y una en Manizales, de seis años.

Llora todos los días por miedo a que me pase algo. Cuando pretendíamos entrar a la garita escuchamos el primer tiro, el que impactó a Badillo. Quedó a un lado de la avenida, debíamos recogerlo, pero uno la piensa por los francotiradores. Lo entramos, lo sacamos para el hospital y había que escoltarlo. La doctora lo reanimó».

El caldense recordó que tocaba transportarlo en helicóptero y del hospital al Batallón son unas cinco cuadras. Iban saliendo con él, Rentería y Néstor se fueron por las motos, cuando sintieron otro ataque.

«A Rentería le dieron uno y a mi dos. Solté la moto, cogí valor y alguien me jaló. Perdí el conocimiento por 20 minutos, me explicaron que el cinturón cogió las balas. Los tiros eran centrados y a un proyectil le desvió la velocidad la empuñadura del fusil. Zozobra total, nos sacaron de allá.

Tengo temor, quiero salirme de esto. No quería avisar por la salud de mi madre, de mi hermano y por mi hija. Solo en la tarde las psicólogas me convencieron».

Le pide a la dirección nacional de la Policía que lo reubique, cerca de Manizales, esto es un llamado de Dios y una segunda oportunidad, pero no quiere renunciar y dejar todo tirado.

«Estoy mal psicológicamente, he llorado mucho, saber que mi mamá está mal, lo de mi hermano, lo que siente mi niña. Si hubiese entrado a esa UCI como mis compañeros me habría llevado a mi mamá con esa noticia. Quiero abrazar a mi familia».

 

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