Los organismos de inteligencia colombianos han encendido las alertas ante un posible traslado de altos mandos del Ejército de Liberación Nacional (ELN) desde Venezuela hacia territorio colombiano, en medio del creciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.
De acuerdo con fuentes de seguridad, la presencia de tropas, aeronaves y unidades navales estadounidenses habría generado inquietud entre estructuras armadas ilegales que históricamente se han refugiado en Venezuela.
Como resultado, jefes de los Frentes de Guerra Oriental y Nororiental del ELN estarían evaluando rutas de retorno a Colombia para evitar quedar expuestos a eventuales operaciones de fuerzas especiales extranjeras.
Las autoridades han detectado movimientos intermitentes de cabecillas entre zonas fronterizas y regiones estratégicas como el Catatumbo.
Entre los nombres identificados figuran varios mandos medios y altos que, según inteligencia, buscan reorganizar sus redes criminales y logísticas dentro de Colombia, especialmente en departamentos donde persisten disputas territoriales con disidencias armadas, como Arauca, Vichada, Casanare y Boyacá.
También se mantiene vigilancia sobre integrantes del Comando Central del ELN que permanecen en Venezuela, así como sobre líderes de la llamada Segunda Marquetalia, quienes tendrían limitaciones de movilidad, pero continúan siendo considerados objetivos de alto valor por las autoridades.
El eventual regreso de estos cabecillas supondría un cambio significativo en el panorama de seguridad nacional. Además de perder las condiciones de resguardo que mantenían fuera del país, quedarían expuestos a operaciones directas de la Fuerza Pública, que ya estaría preparando estrategias para neutralizar su accionar.
Fuentes cercanas a los organismos de seguridad no descartan que, ante este escenario, los grupos armados intenten buscar acercamientos con el Gobierno Nacional, promoviendo diálogos preliminares o solicitando ceses al fuego como mecanismo para ganar tiempo y reacomodarse en zonas bajo su influencia.
El Gobierno, por su parte, continúa evaluando la evolución de la situación regional, mientras refuerza los controles fronterizos y las labores de inteligencia ante un posible reacomodo de estructuras criminales en el país.

